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Ficha técnica del libro

Juan José Tejero: Cuaderno de extravíos: un viaje a Grecia


Prólogo de José María Conget
Año de edición: 2009.
Tamaño 8º, 56 pp.
Tipos: Janson Text y Gill sans.
Tirada: 1.200 ejemplares.
La imagen de cubierta delantera es una fotografía de Mª Jesús Casermeiro de un templo griego de Paestum.
Imprimió: Entorno Gráfico (Maracena, Granada). Encuadernó: Olmedo Hermanos.


 

Bio-bibliografía del autor:

Juan José Tejero (1978, Lebrija) es escritor, traductor y profesor de griego y latín en Valencia. Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla, fue codirector de la Revista de humanidades, viajes y mitologías PAN, y en la actualidad colabora con artículos y reseñas en otras revistas literarias como Los papeles mojados de río seco, Extramuros o Discóbolo, al tiempo que escribe su tesis doctoral sobre la vida y obra del poeta griego Yannis Ritsos, del que acaba de publicar la traducción de Epitafio (Colección de Poesía Juan Ramón Jiménez, 2009). Durante los año 2002-2003 residió en Grecia, y del recuerdo nostálgico de ese tiempo es este Cuaderno de extravíos -un viaje a Grecia-.

Sinopsis del libro

Este viaje a Grecia no se para en monumentos ni eventos turísticos, sino que penetra en la intrahistoria de la mentalidad griega y propone una reflexión profunda sobre los viajes, lo que ganamos y dejamos en ellos. El escritor desarrolla una prosa lírica y sugerente, a la manera de Cernuda (Ocnos) o Juan Ramón Jiménez (Platero y yo), llena de precisión y eficacia literarias, para dejar bien fijadas las impresiones que le produjo el viaje desde el recuerdo y proponer un mensaje ético que sirva de armadura moral a quien afronte cualquier viaje y, posteriormente, su recuerdo.

 

Texto

PREÁMBULO
(página 15)

Perder una tarde más en Grecia sentado frente al mar, con un frappé en la mesa, vaso largo y mucha espuma, mientras se deja uno pasar sin hacer nada, como también otras tardes, mirando el agua oscura de las horas lentas, y pensar, desordenadamente, con la misma vaguedad con que se ingiere esta serena huida de la luz de entre las cosas, de qué le sirve a uno estar perdiendo esta precisa tarde como todas.
De qué me sirve que esté perdiendo aquí esta tarde si no es para volver a ella al cabo de los años, me digo, cuando por ti yo quiera recuperarla, para brindártela más fresca y más hermosa, igual que un ánfora recién sacada de las olas viejas, llena de mar tranquila.
Así, mientras que yo te cuente esta lejana tarde de mi historia, pienso ahora, estaré ganando para mí, de alguna forma extraña y arqueológica, lo que ahora pierdo; al tiempo que sabré también, en ese instante futuro de mi hallazgo, cuántas tardes iguales tiene uno que perder para ganar una sola, tarde antigua que por venir espera la repetida tarde de la memoria.

 

 

Reseñas de prensa