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Ficha técnica del libro

Juan Ramón Torregrosa: La soledad siguiendo.


Año de edición: 2008.
Tamaño 8º, 76 pp.
Tipos: Janson Text y Gill sans.
Tirada: 700 ejemplares.
La imagen de cubierta delantera es una fotografía de César Lucas y está hecha en la Primera Diada tras la Dictadura, en Barcelona, el 11 de noviembre de 1976.
Imprimió: Entorno Gráfico (Maracena, Granada).
Encuadernó: Olmedo Hermanos.

 

Bio-bibliografía del autor:

Juan Ramón Torregrosa nace en Guardamar del Segura (Alicante) en 1955, estudia Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona y, desde 1979, ejerce de profesor de Secundaria. Como poeta publica en 1975 El estanque triangular y, tras un largo silencio, Sol de siesta (Granada, 1996) y Sombras del olvido (Alicante, 2003). Entre 1999 y 2005 es codirector del Aula de Poesía de la Universidad de Alicante. Ha realizado ediciones críticas de Benjamín Jarnés, Gustavo Adolfo Bécquer y Alejandro Casona. Es autor también de las antologías de poesía para niños Arroyo claro, fuente serena (2000), La rosa de los vientos (2000) y, de Juan Ramón Jiménez, Estampas de Platero (2005) y El iris mágico (2006). Asimismo es coautor de Antología de la lírica amorosa (1990), Las cuatro estaciones. Invitación a la poesía (1999), Hoy son flores azules. Tradición oral en poetas del 27 (2007), antología infantil, y Mañana serán miel. Tradición oral en poetas del 27 (2007), antología juvenil.

Sinopsis del libro

La soledad siguiendo es un intenso poemario amoroso, ambientado en la época de la Transición, que recoge influencias desde Garcilaso a Miguel Hernández, pasando por Bécquer y la lírica tradicional. Los poemas, de forma breve e imagen certera, tocados de suave melancolía, tratan de racionalizar la experiencia amorosa desde el paso del tiempo. Y lo que queda, desde “la oscura certidumbre de lo efímero”, es la sensación de que las palabras son cáscara de lo que fue fruto cierto.

Texto (pág. 1)

La redondez de tus senos
con su tacto
quedó prendida en mis dedos.
Son mis manos,
desde entonces, dos cangrejos
regresando,
una y otra vez, al hueco
moldeado
por tus dos redondos senos
en mis manos.

 

Reseñas de prensa