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Ficha técnica del libro

Tito Muñoz: Una hawaiana con un ukelele.


Prólogo de Luis Alberto de Cuenca.


Año de edición (2005).
Tamaño 8º, 94 pp.
Tipos: Janson Text.
El dibujo de la cubierta delantera es de Tito Muñoz.
Tirada: 700 ejemplares.
Imprenta Girón (Huelva).

 

Bio-bibliografía del autor:

Tito Muñoz (Barcelona, 1956) es un prestigioso creativo publicitario, ha pintado y expuesto algunos cuadros, ha escrito obras de teatro y guiones para cortometrajes, letras de canciones (algunas con Joan Manuel Serrat) e incluso algún libreto de ópera. Como poeta ha publicado algunos libros en Visor y en Cuadernos del Bronce (Metralla, 30 de febrero, Sirenas en conserva…).

Sinopsis del libro

El libro Una hawaiana con un ukelele mezcla el tema amoroso, a veces irónico, a veces serio, pero siempre tierno, con una percepción de la realidad en donde se mezcla la mirada adulta con la libertad excesiva del niño. Por eso mezcla objetos urbanos (“Futbol para taxistas”, “Colada”, “El suicidio de Barbie”…) con la pasión por el circo (“Me llamo Strómboli”, “Para amar correctamente a una funambulista”, “El funambulista ciego”…) o ese recuerdo ingenuo de la hawaiana, que abre las puertas de lo paradisíaco. Desde el poema inicial (“Te lo aviso: / tengo un alma / y está cargada”) a la nana final (“Canción para dormir a Joan Manuel Serrat”) el autor recorre un itinerario sentimental y poético con versos mayormente medidos y bien medidos, y detalles de gran poeta de oído, fácil versificador, de rima eficaz e ingenio despierto. El prólogo de Luis Alberto de Cuenca está a la altura de las circunstancias poéticas y abre el apetito del libro.

 

Texto (página 50)

UNA HAWAIANA CON UN UKELELE


De todas cuantas cosas
se mueven en el globo,
y me estoy refiriendo al Mar Caribe,
a los trenes de mercancías,
al mercurio de los termómetros,
al índice Down Jones
y a Ladislao Kubala,
no hay nada más hermoso
ni que más me complazca
que esta muchacha exótica,
atrapada en un biceps de colores,
con corona de flores y su canción rayada,
loca por dar un salto y repetir “Aloha”
a la marinería americana
y todos los tahúres de Las Ramblas.

Reseñas de prensa