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Ficha técnica del libro

Francisco Castaño: De vínculos y entregas.
Año de edición (Otoño 2013).
Tamaño 8º, 80 pp.
Tipos: Janson text y Gill sans.
Impreso a doble tinta.
Portada: Fotografía de M.ª Jesús Casermeiro Castro.
Tirada: 1200 ejemplares.
Imprimió: Entorno Gráfico (Maracena, Granada).
Encuadernó: Olmedo Hnos.

 

Portada

 

Bio-bibliografía del autor:

Francisco Castaño nació en Salamanca el 15 de agosto de 1951, en cuya Universidad se licenció en Filología Francesa. Tras un largo paréntesis parisino, ha sido profesor de bachillerato en Sevilla, Burgos y Madrid, y actualmente es dueño casi absoluto de su tiempo. Desde 1985 tiene publicados trece libros de poesía entre los que destacan: Breve esplendor de mal distinta lumbre, Fragmentos de un discurso enamorado, Siete maneras de mirar a un mirlo, Libro de las maldades, El fauno en cuarentena, Corazón alfabético,
El hallazgo y la espera, Avisos y cautelas o Primer adiós del fauno, todos ellos en Hiperión, Madrid. Ha traducido, entre otros autores, a Mallarmé, Molière, Debra, Catulo, Horacio, Cecco Angiolieri, Montale, Louise Labé, Paul Valery, Jacques Roubaud y Theo Dorgan.

 

Sinopsis del libro

De vínculos y entregas aúna a la evocación y el homenaje a los daños y los años decisivos, y a los paisajes y personas que alentaron esta estéril tarea de los versos, una autoirónica pedagogía filial, que no excluye la pasión y el compromiso. Vínculos y entregas que, desde el rigor formal de los poemas –donde los versos clásicos se mueven con absoluta libertad–, llevan a quien leyere a un ámbito cordial de sosegado reconocimiento.


 

Texto (página 18)

 

CANCIÓN DESAMPARADA


                                   Con Teresa Ruiz

El dolor verdadero no hace ruido,
Dice Claudio Rodríguez.
Hacerse solidario del dolor
Enmudece a quien dice.

Porque el dolor es esa intensidad
Silenciosa que exige
Toda nuestra atención, como en la infancia
Ciertos juegos difíciles.

También como en la infancia el dolor toma
La forma de una esfinge
Cuyo enigma es su propia solución
Si uno no se resiste.

Entregarse al dolor como en la infancia,
Dejándolo que anide
En otro solidario corazón,
Acaso nos alivie.

El dolor verdadero no hace ruido,
Quizá por indecible.
Aunque callar no es fácil cuando llega
A interrogarnos sobre nuestros límites.